Las Hijas del Espíritu Santo somos mujeres consagradas que, al impulso del Espíritu, queremos ser presencia significativa de Cristo Sacerdote y Víctima, compasivo y misericordioso, especialmente en los lugares donde la vida clama, promoviendo vocaciones, construyendo la cultura vocacional y formando un pueblo sacerdotal.

Nos consagramos para acompañar a niños, adolescentes y jóvenes en la búsqueda del sentido de su vida y la vivencia profunda de su sacerdocio bautismal favoreciendo espacios y propuestas pastorales en los que se fortalezca su identidad como discípulos y misioneros de Cristo y descubran, en diálogo con Dios e interpelados por la realidad de los que sufren, cuál es su proyecto de vida.

Como mujeres, entregamos nuestra vida para ponerla al servicio de la vida y a favor de ella. Nos centramos en el gran Proyecto de Reino de Jesús que vino para que todos tuviésemos vida y vida en abundancia, lo que significa para nosotras que cada uno aprenda a decidir libremente, a valorar su dignidad personal, a vivirse en favor de los demás, especialmente de los que menos cuentan, a hacer comunidad de vida con otros creyentes y a colaborar en la extensión del Reinado del Espíritu Santo, construyendo una nueva civilización justa, pacífica y fraterna.

Tenemos una tarea confiada por Dios a través de Félix de Jesús y Ana María del Espíritu Santo, es la tarea de promover vocaciones, especialmente al sacerdocio, hacer de nuestras obras apostólicas semilleros de vocaciones donde cada persona pueda encontrar su propia vocación. Esta tarea la llevamos a cabo a través de las siguientes acciones apostólicas: pastoral educativa, pastoral juvenil vocacional, pastoral familiar y pastoral de los medios de comunicación en escuelas, centros comunitarios, acompañamiento personal, movimientos juveniles, procesos juveniles vocacionales.

Compartimos nuestro seguimiento de Jesús viviendo en comunidad. Ahí aprendemos a amarnos como hermanas, a compartir un proyecto de fe y vida y a poner todo lo que somos y tenemos al servicio de los demás.

Pastoral Educativa:

Realizamos la pastoral educativa en los Colegios del Espíritu Santo, escuelas en las que se busca educar integralmente a la persona mediante un proceso de calidad y excelencia académica y en el Centro Comunitario “Ana María Gómez” de Tijuana en el que se busca promover el desarrollo de las mujeres y jóvenes de la zona marginal en que se ubica.

Nuestro ideal educativo es formar a las presentes y futuras generaciones despertando en ellas un profundo sentido de vida, que las lleve a realizar el sueño que Dios tiene para cada persona en su vocación específica.



Pastoral Juvenil Vocacional:

Las Hijas del Espíritu Santo realizamos también nuestra misión vocacional sacerdotal a través de la Pastoral Juvenil Vocacional en la que queremos dinamizar y acompañar la vivencia de fe del joven, a partir del encuentro con Jesús, que desemboque en una opción vital por Cristo y su proyecto de Reino.

Se trata de generar procesos de acompañamiento y de formación humano-cristiana, para que el joven se descubra y se experimente amado por Dios y sea capaz de responder a la propuesta evangélica de Jesús en una opción de vida concreta, a fin de comprometerse en la historia y en la construcción de la civilización del amor.



Pastoral Familiar:

La familia… terreno fértil para el surgimiento de la persona.

Para las Hijas del Espíritu Santo, la familia es un campo primordial de apostolado, pues los padres de familia son los primeros y principales responsables de la formación de sus hijos, son ellos quienes educan en la fe, y promueven su desarrollo integral, tanto con su palabra como con su ejemplo.