Movimiento Vocacional "Espíritu y Vida": MOVEV

¿QUÉ ES EL MOVEV?

"!Amar al Espíritu Santo y hacerlo amar!" es el grito que identifica al MOVEV, Movimiento Vocacional Espíritu y Vida, iniciado por la M. Ana María Menéndez Navarrete fsps en 1972 para formar apóstoles del Espíritu Santo que se apasionen por encontrar el sentido de su vida construyendo un mundo más justo, pacífico y solidario.

El movimiento comenzó a extenderse principalmente en los Colegios del Espíritu Santo, actualmente cuenta con 12 centros en la República Mexicana y un centro en Nicoya, Costa Rica. MOVEV propone un camino de encuentro con Jesús en tres niveles: Infantil, Adolescente y Juvenil. Su pedagogía es netamente vocacional con el fin de aprender a descubrir el sueño que Dios tiene para cada uno, a ser amigos entrañables de Jesús, conocer y dejarse guiar por el Espíritu Santo para crecer como persona y como cristiano y construir una sociedad más humana.

Pertenecer al MOVEV da a sus miembros la oportunidad de participar en distintas experiencias de encuentro consigo mismos, con Dios, con los demás y con la creación. En MOVEV se aprende a jugar, a hacer amigos, a ser amigo de Dios, a servir a los demás y a cuidar el medio ambiente.

MOVEV tiene un Consejo Nacional de jóvenes y adolescentes que con asesoría de las Hijas del Espíritu Santo animan las actividades en común que tienen los centros, tanto a nivel regional como nacional. Un evento especial es la Jornada del Espíritu Santo, que consiste en una experiencia intensa de encuentro con Dios Espíritu Santo y con los demás miembros del grupo que los ayuda aprender a escuchar en su interior, en la voz de los demás y en los acontecimientos de su historia la Voz del Espíritu que nos invita siempre a hacer el bien sin cansancio.



Apóstoles del Espíritu Santo: AES

¿QUIÉNES SON LOS AES?

Un poco de historia: A los pocos años de fundada nuestra congregación de Hijas del Espíritu Santo , por el P. Félix Rougier, msps, y la M. Ana María Gómez C., fsps, nació en la M. Ana María el deseo de asociar a nuestra Congregación apóstoles seglares. Es así que funda esta asociación el 4 de junio de 1933 en la ciudad de San Luis Potosí, autorizada por el Obispo del lugar. La fundación se realizó en la casa de la Srita. María Almaguer, quien fue el alma y el sostén de las primeras seglares que compartieron nuestro carisma. El grupo lo formaron 9 seglares mujeres.

El ambiente de persecución religiosa en el que se fundó la Congregación y que perduró hasta el año de 1938, más o menos, despertó la conciencia del laicado, que estaba dispuesto a dar testimonio de su fe, aún con su propia vida. En 1933 se derramaba mucha sangre de "cristeros" y se vivía la fe "con riesgo". Los seminarios se cerraron, por lo que se perdieron muchas vocaciones sacerdotales. Nuestro carisma respondía a la realidad de este momento: faltaban sacerdotes que ayudaran a formar un pueblo sacerdotal.

La M. Ana María contagió a varias jóvenes de su tiempo, con el carisma que recibió: orar y promover las vocaciones sacerdotales así como la vivencia del sacerdocio bautismal. Las primeras jóvenes que pertenecieron a este grupo asimilaron el carisma profundamente, pero debido a las mismas circunstancias de la persecución, el grupo tuvo que disolverse. Siempre quedó en el corazón de nuestra fundadora el anhelo de refundar esta obra.

Fue hasta el año de 1983 cuando la Hna. Ma. Elena Fernández intentó cristalizar este anhelo de la M. Ana María y fundó un grupo llamado "Comunidad apostólica del Espíritu Santo", con el objetivo de vivir nuestra espiritualidad y apoyar la promoción vocacional sacerdotal.

Uno de los frutos de este segundo intento fue que esta Obra quedó incluida dentro de nuestras Constituciones en el apartado de la Misión Apostólica del Instituto de la siguiente manera: "La Congregación de las Hijas del Espíritu Santo extenderá su acción apostólica a través de grupos organizados de laicos que vivan la espiritualidad sacerdotal en su propia familia y en su ambiente social. Estos grupos se regirán por estatutos debidamente aprobados".

Para este momento, el horizonte de nuestro carisma se había ampliado, en el sentido de que la promoción de vocaciones sacerdotales no sólo la entendemos como promover el sacerdocio ministerial, sino también como el promover la vivencia del sacerdocio bautismal en el pueblo de Dios, impregnando toda nuestra misión de una cultura vocacional. En pocas palabras, vivir la espiritualidad de Cristo Sacerdote y Víctima, Cristo que ama y que se da, con la misión de cuidar el que cada persona descubra su proyecto de vida, su manera de ser y estar en el mundo, su manera de vivir sacerdotalmente en favor de la humanidad.

El día 7 de octubre de 2003, en la ciudad de México, la M. Margarita Pérez Motilla, en ese momento superiora general, refundó esta obra con el nombre de "Apóstoles del Espíritu Santo", que son laicos multiplicadores del carisma congregacional en el sentido anteriormente mencionado. Se elaboraron entonces los primeros estatutos que rigen la asociación y que han sido ligeramente modificados y aprobados por el consejo general actual, de acuerdo a la experiencia de estos años de camino.

Actualmente existen ya 25 comunidades con un total de 250 asociadas y asociados. Algunas de estas comunidades están en lugares donde no tenemos presencia como religiosas.

Camino de formación: El Proceso de formación de los AES es el siguiente: 1) Etapa de iniciación, que se refiere sobre todo a evangelización fundamental; 2) Etapa de profundización, en la que se da una catequesis básica sobre la espiritualidad propia del carisma; 3) Etapa de compromiso o de formación permanente. Para los itinerarios formativos nos hemos servido de materiales ya existentes adaptándolos a nuestras comunidades. Hemos logrado elaborar un sencillo itinerario de formación que de alguna manera nos ayude a tener una formación común, y al mismo tiempo dejando apertura para necesidades propias de cada comunidad. El proyecto es que, después de un tiempo de experiencia, elaborar nuestros propios itinerarios y contenidos.

Identidad apostólica: Estamos convencidas de que esta asociación nace del Espíritu, entendemos que la identidad de los AES da un amplio espacio a la diversidad y a la creatividad. Cada comunidad es única, y va adquiriendo una fisonomía que enriquece a todo el conjunto. Los apostolados que realiza cada comunidad son muy variados y tratándose de una espiritualidad sacerdotal y de extender el reinado del Espíritu Santo, caben muchas concretizaciones. Hay comunidades que tienen un apostolado en común, otras realizan apostolados diversificados. Existen AES que tienen desde una Fundación para dar becas de estudio a jóvenes de escasos recursos, hasta los que están comprometidos cien por ciento en sus parroquias en catequesis o formación de laicos, o quienes ayudan generosamente en un centro de acogida de migrantes, o visitan a sacerdotes ancianos o enfermos; hay quienes trabajan directamente con adolescentes y jóvenes en la promoción vocacional, hasta quienes desde su hogar, oran y ofrecen su vida. Somos conscientes de que esta asociación no es un grupo aparte, sino que es de Iglesia y para la Iglesia. Por lo mismo, consideramos que cada encuentro de las comunidades debería ser un espacio donde se enciende el corazón en el fuego del Espíritu, para después en la vida diaria, ser fuego que enciende otros fuegos.



Proceso Juvenil Vocacional: PROJUV

¿Qué es el PROJUV?

Si quieres tomar tu vida en serio, darle un rumbo que valga la pena y aprender a tomar decisiones, el PROJUV es una herramienta que puede ayudarte a hacerlo. Es un camino en cinco etapas que se vive en el transcurso de un semestre.

La primera etapa toca tu realidad humana, tu identidad de Hijo de Dios para recuperar una imagen de Dios y de ti mismo más auténticas. La segunda etapa te ayuda a revitalizar tu sacerdocio bautismal, renovar tu pertenencia a esta comunidad de creyentes que es la Iglesia y a retomar tu compromiso de anunciar el evangelio ahí donde te encuentras.

La tercera etapa es un encuentro profundo con Jesús y su misterio Pascual en la Semana Santa a través de la experiencia de misiones, de manera que en la escuela de su Muerte-Resurrección comprendas tu vida, tu historia, tu presente y tu futuro como discípulo y misionero.

La cuarta etapa te ofrece una experiencia de comunión con el Espíritu Santo, guía inseparable de Jesús, regalo del mismo Jesús a tu corazón desde tu bautismo. En la quinta etapa queremos ayudarte a proyectar tu vida de acuerdo a las alternativas vocacionales de la comunidad eclesial de manera que viendo el abanico de posibilidades vayas discerniendo cuál es el llamado para ti y cómo puedes hacer el mayor bien posible a la humanidad.

Cada etapa exige una tarea intermedia que se pide como requisito para continuar la siguiente. Para la experiencia de misiones es indispensable haber vivido al menos una etapa de las anteriores.

El PROJUV se ofrece a jóvenes de 17 a 25 años que quieran profundizar en su persona y en su fe cristiana.